En la ciudad de Viena, Austria, se ha desvelado un caso de abuso sexual que ha conmocionado a la opinión pública. Un grupo de 17 jóvenes inmigrantes, procedentes de Turquía, Siria, Italia, Bulgaria, Serbia y Afganistán, están bajo investigación por haber abusado sexualmente de una niña de 12 años. Los hechos ocurrieron en diferentes lugares de la ciudad, incluyendo garajes, viviendas privadas y residencias estudiantiles, entre febrero y junio de 2023.
El caso fue dado a conocer por las autoridades austríacas en marzo de 2024. Entre los sospechosos se encuentran tanto adolescentes como jóvenes adultos, con la mayoría siendo menores de edad. Doce de ellos tienen edades comprendidas entre los 14 y los 18 años, uno tiene 19 años, dos son menores de 14 años y la identidad de los restantes aún no ha sido esclarecida. Durante el curso de la investigación, se incautaron varios teléfonos móviles que contenían material incriminatorio.
La víctima, conocida por los medios locales como Mia, sufrió múltiples agresiones sexuales, algunas de las cuales fueron grabadas y difundidas por sus agresores. Según los informes policiales, la menor fue objeto de manipulación emocional, coacción verbal y abusos reiterados por parte de diferentes jóvenes, quienes la trataron como si fuera un objeto de conquista que se pasaba de uno a otro.
Uno de los primeros en ser juzgado fue Wais S., un joven afgano de 15 años en el momento de los hechos, quien mantenía una relación sentimental con Mia. Fue sentenciado a 15 meses de libertad condicional y obligado a pagar una compensación de 670 libras. El tribunal determinó que Wais dejó embarazada a la niña y luego la chantajeó con videos íntimos que ella misma había grabado. Durante el juicio, Wais alegó no saber que Mia tenía menos de 14 años y afirmó que creía que su relación era legal debido a la pequeña diferencia de edad. Sin embargo, en una declaración anterior, describió la situación como un abuso colectivo en el que una niña indefensa fue acorralada por varios jóvenes, lo que puso en duda la credibilidad de sus afirmaciones.
La madre de la víctima acusó a Wais de presentarse como una figura protectora mientras en realidad alejaba a su hija de la familia y facilitaba el acceso a otros agresores. Las imágenes recuperadas por los investigadores muestran a la niña suplicando que cesaran los ataques, gritando «Basta» en repetidas ocasiones.
Algunos de los acusados sostienen que las relaciones fueron consentidas y que la niña aparentaba ser mayor. No obstante, los investigadores señalan que en al menos una ocasión se utilizó la fuerza y, en otras, se empleó presión psicológica y amenazas para obligarla a mantener relaciones sexuales.
Uno de los casos más graves involucró a un joven sirio de 16 años, acusado de haber violado a la menor en un aparcamiento de una estación de tren y de haberla extorsionado con grabaciones. Aunque admitió parcialmente los hechos, fue absuelto al alegar que no sabía que la niña era menor de 14 años.