Los residentes del barrio Puente Ladrillo en Salamanca salieron a las calles para protestar ante la posible apertura de un centro de acogida para inmigrantes en las antiguas instalaciones de la residencia San Juan de Sahagún, ubicada en la carretera de Aldealengua, cerca del parque de Ciudad Rodrigo y del instituto Fernando de Rojas.

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Edificio que podría albergar el centro de inmigrantes / Tribuna Salamanca

A pesar de la convocatoria apresurada, alrededor de doscientos vecinos se reunieron en las pistas deportivas del barrio, ya que la sala del centro municipal integrado resultó insuficiente para albergar a todos los asistentes. El objetivo de la reunión fue decidir las acciones a tomar para hacer oír sus voces y manifestar su desacuerdo.

La convocatoria fue realizada por la Plataforma Vecinal de Puente Ladrillo, un grupo de vecinos preocupados por la seguridad y el bienestar del barrio. Durante la reunión, los representantes de la plataforma señalaron que Puente Ladrillo es uno de los barrios con menos servicios de la ciudad. Entre los problemas mencionados se encuentran la ausencia de un centro de salud, la iluminación deficiente, la falta de un cajero automático, así como problemas de seguridad y una escasa presencia policial.

Expresando su cansancio ante las promesas incumplidas y la falta de representación, los vecinos decidieron tomar la iniciativa y representarse a sí mismos. Con este fin, la plataforma lanzará una campaña de recogida de firmas tanto presencial como en internet, con el objetivo de presentar una iniciativa legislativa popular en las Cortes regionales. Sin embargo, es importante recordar que la decisión final sobre el centro de inmigrantes depende del Gobierno central.

Además de la recogida de firmas, los vecinos planean realizar protestas y manifestaciones, incluyendo posibles cortes de calles y concentraciones frente a las administraciones públicas. Algunos incluso propusieron salir a la calle durante el fin de semana. El objetivo es movilizarse para visibilizar su descontento y presionar a las autoridades para mejorar los servicios públicos y la seguridad en el barrio. La plataforma subraya que, cuanto más ruido hagan, mejor será su visibilidad.

Finalmente, la agrupación vecinal enfatiza que su movimiento es apolítico y rechaza cualquier acusación de racismo o xenofobia. Su único propósito es manifestar su desacuerdo y malestar con la situación actual, y lograr vivir con tranquilidad en su comunidad.