Un miembro de la Policía Local de Granada, que fue arrestado en marzo de 2024 bajo sospecha de estar vinculado a células yihadistas, ha presentado una denuncia contra un colega. La investigación en su contra fue archivada por la Audiencia Nacional, pero el impacto de la detención le ha llevado a tomar medidas legales contra quien considera responsable de su calvario.

El caso ha sido aceptado por un juzgado de Granada, según confirmó el abogado Félix Fernández, quien previamente representó al agente durante su detención por parte de las unidades antiterroristas. Desde abril del año pasado, el denunciante se encuentra de baja debido a las secuelas psicológicas derivadas de su arresto.

En diciembre de 2024, seis meses después de su captura, el Juzgado Central de Instrucción 1 de Madrid, encargado de la investigación, decidió cerrar el caso al no encontrar pruebas incriminatorias contra el policía local. La falta de evidencia llevó al agente a concluir que sus problemas derivaban de las falsas declaraciones hechas por otro miembro de la Policía Local a la Guardia Civil. Por ello, ha acusado a su compañero de cometer un delito de denuncia falsa.

El denunciante sostiene que su colega mintió al afirmar que le había visto viendo un vídeo de una decapitación. La Guardia Civil no pudo corroborar esta afirmación. Según el denunciante, el agente acusador alegó haberle observado consumiendo vídeos donde se veía a muyahidines decapitando a una persona, con detalles gráficos sobre el uso de un machete y la presencia de niños y una bandera negra con inscripciones en árabe. También se mencionó que el agente hablaba en árabe mientras veía el vídeo, mostrándose nervioso y excitado. «Lo más grave fue que dijo que consumía vídeos en los que se observa a un grupo de muyahidines, degollando a una persona, pudiendo ver con claridad cómo le cortaban el cuello con un machete, sujetando la cabeza por el pelo, y pasando el machete de un lado al otro del cuello, dejándolo que se desangre. Asimismo, se observa en ese vídeo la presencia de niños y de una bandera de color negro con letras en árabe de color blanco. Los muyahidines van vestidos de color negro, observándoles barbas largas, no recordando cómo iba vestida la persona ejecutada, si bien todos (ejecutores y ejecutado) llevan la cara al descubierto. Durante los vídeos, habla en árabe mientras lo ve, se pone más nervioso y excitado de lo normal y comienza a sudar».