Un bebé gambiano de tan solo 14 meses fue asesinado al ser arrancado de los brazos de su madre y lanzado al mar desde un cayuco que se dirigía a las Islas Canarias. Este salvaje suceso tuvo lugar en una embarcación que llegó a la isla de El Hierro el 28 de diciembre, transportando a 224 inmigrantes, entre ellas 14 niños y 57 mujeres. La travesía había comenzado siete días antes desde la isla senegalesa de Bassar, ubicada a 120 kilómetros al sur de Dakar, con un total de 232 pasajeros. Además del bebé, otros siete inmigrantes fueron presuntamente asesinados durante el viaje, según informó la Guardia Civil, que ya ha detenido a siete inmigrantes sospechosos de ser los patrones de la embarcación.
La madre del bebé logró llegar con vida a Canarias, según fuentes de la investigación. Entre las víctimas también se encontraban un padre y su hijo de 50 y 18 años, respectivamente, originarios de Guinea. La pareja del padre, quien también viajaba en el cayuco, fue testigo de la brutal agresión que terminó con sus vidas. Al llegar a tierra, algunos supervivientes presentaban heridas graves que, según las mismas fuentes, podrían corresponder a lesiones causadas por latigazos y armas blancas. La Guardia Civil detalló que estos daños probablemente se produjeron durante algún enfrentamiento a lo largo de la travesía.
Inicialmente, los ocupantes del cayuco no relataron los incidentes ocurridos durante el viaje ni a los voluntarios de Cruz Roja ni a la Policía Nacional en el muelle de La Restinga. Fue solo al llegar al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Andrés cuando los supervivientes comenzaron a narrar lo sucedido. Los agentes iniciaron una investigación para esclarecer el origen de las lesiones y, tras recopilar los testimonios, determinaron que junto a los 224 supervivientes deberían haber llegado otras ocho inmigrantes que presuntamente fueron asesinados por los patrones ahora detenidos.
La Guardia Civil, bajo la coordinación del Fiscal Delegado de Trata de Personas y Extranjería de Santa Cruz de Tenerife, llevó a cabo la detención de siete individuos en diversas localidades, incluyendo Santa Cruz de Tenerife, Madrid, León y Almería. La operación se extendió a diferentes provincias debido a que los inmigrantes adultos que llegan a Canarias son distribuidos a distintos centros de acogida en la Península, lo que permite a los patrones pasar desapercibidos entre el grupo y ser trasladados de manera similar.
Tres de los arrestos se realizaron en el centro de acogida de Las Raíces. El juzgado de guardia de San Cristóbal de La Laguna ordenó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, de los detenidos, acusados de ocho delitos de asesinato y varios delitos de lesiones, trato degradante, delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y omisión del deber de socorro, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC). Los otros cuatro presuntos patrones también fueron puestos en prisión provisional por orden de los juzgados de guardia de las ciudades peninsulares donde fueron localizados y arrestados.
El TSJC indicó que las personas asesinadas a bordo del cayuco durante sus ocho días de travesía fueron seleccionadas por su nacionalidad, diferente a la de los presuntos responsables. Fuentes de la investigación señalaron que se han observado altos niveles de violencia en embarcaciones con una ocupación elevada que supera las 200 personas, y que en estas barquillas tan abarrotadas son frecuentes las peleas.
Dos meses antes, el 1 de noviembre, se produjo una tragedia similar. Dos días antes de llegar a El Hierro con 207 personas a bordo, otro cayuco fue escenario de varios delitos. La llegada de esta embarcación habría pasado desapercibida de no ser porque uno de los ocupantes presentaba una lesión en el pecho compatible con una agresión por arma blanca. Este individuo tuvo que ser ingresado en estado grave en el Hospital Insular Nuestra Señora de los Reyes, donde se le realizó una intervención quirúrgica.
Tras recopilar los testimonios de los supervivientes, la investigación de la Guardia Civil concluyó que uno de los ocupantes se había desorientado y había tenido delirios, probablemente debido a la dureza de la travesía, y los tres patrones encargados de mantener el orden lo abordaron de manera extremadamente violenta. Su hermano y un vecino de ambos salieron en su defensa, pero los tres fueron golpeados, maniatados y arrojados por la borda, con la intención de atemorizar a los demás y evitar más altercados. Al día siguiente, otro inmigrante sufrió el mismo destino y también fue lanzado al mar.
Al llegar a tierra, los inmigrantes relataron que los acusados supuestamente fueron influenciados por un marabú (guía espiritual en países musulmanes), quien les habría dicho que uno de los ocupantes del cayuco les traía mala suerte en su trayecto. Tras varias semanas de investigación, la Guardia Civil detuvo a los siete presuntos autores en Las Raíces.