Una mujer marroquí que se hacía pasar por la hija del embajador de Marruecos en Estados Unidos, fue expulsada de un apartamento de lujo en un edificio ubicado en el número 15 del Paseo de Gracia de Barcelona, entre las tiendas de Tommy Hilfiger y Guess, que había okupado ilegalmente.

Los hechos se remontan a finales de 2024, cuando la impostora reservó el piso alegando que necesitaba un lugar para pasar una temporada en la ciudad. Sin embargo, una vez dentro, no solo dejó de pagar el alquiler, sino que también se atrincheró en el inmueble, negándose a abandonarlo. Además, comenzó a fumar marihuana intensamente, lo que llevó al exjugador del RCD Espanyol, Irvin Cardona, a mudarse debido al fuerte olor a cannabis.

Una juez, con la asistencia de varios abogados, ordenó el desalojo de la okupa. La clave para su expulsión fue una «carambola» judicial: la okupa, reincidente en este tipo de delitos, no recogía las notificaciones judiciales para evitar el proceso de desahucio. Sin embargo, durante un viaje a Marruecos, fue notificada en la frontera por la Policía Nacional de que tenía avisos pendientes.

Estas notificaciones incluían medidas cautelares adoptadas por la juez, quien conoció que la misma mujer había okupado previamente otro piso con un pretexto similar. Ante esta situación, se ordenó su expulsión cautelar, que fue notificada por los Mossos d'Esquadra. Aunque la okupa intentó evitar la recepción de los documentos, su estrategia no tuvo éxito.

Al regresar de Marruecos, fue advertida en la frontera de que debía asistir al juicio de desahucio o enfrentarse a la detención. Así, la vista de expulsión pudo llevarse a cabo con su presencia. Dada su historia de reincidencia, la juez le ordenó abandonar el piso en un plazo de 24 horas, fallando a favor de los propietarios.

Finalmente, la okupa cumplió con la orden y abandonó el apartamento, llevando consigo una maleta Louis Vuitton y luciendo gafas de sol. Los propietarios pudieron recuperar la propiedad, que se encontraba en «relativas buenas condiciones, salvo algunas manchas y suciedad». Las camas estaban hechas, lo que indicaba la intención de la okupa de quedarse en el lugar de manera prolongada.