La Guardia Civil ha llevado a cabo una operación antiterrorista en Barcelona, resultando en la detención de tres libaneses vinculados a una célula yihadista asociada con el grupo terrorista Hezbolá. Esta célula ha sido responsable del envío de más de 1.000 drones suicidas a la milicia radical, con la que Israel mantiene enfrentamientos en Gaza.

La operación, que se encuentra en curso, ha incluido múltiples registros en la ciudad. Este es el segundo capítulo de una investigación iniciada en julio del año pasado, cuando la misma unidad de la Guardia Civil desarticuló una red terrorista en Barcelona, descubriendo así la infraestructura logística de Hezbolá en Europa.

La célula desmantelada se dedicaba a la adquisición de componentes esenciales para la fabricación de drones kamikaze, también conocidos como UAV's. La investigación comenzó tras detectar transacciones sospechosas realizadas por empresas españolas administradas por libaneses, que adquirían materiales y componentes necesarios para construir aeronaves no tripuladas con capacidad de transportar explosivos.

Desde 2022, la célula operaba a través de tres empresas establecidas en Barcelona, utilizando estas compañías como fachada para interactuar con otras firmas relacionadas con el aeromodelismo y el comercio de motores y hélices, elementos cruciales para la construcción de los drones que luego se convertían en bombas kamikaze.

Funcionamiento de la célula

La Unidad Central Especial 2 (UCE-2) del Servicio de Información de la Guardia Civil ha sido la encargada de liderar esta operación, denominada «Operación Mirlo», que ahora continúa bajo la dirección del Juzgado de Instrucción nº1 de la Audiencia Nacional.

En la primera fase de la operación, realizada en julio del año pasado, se detuvo a tres libaneses en España y una en Alemania. Dos de los detenidos poseían nacionalidad española, aunque todos nacieron en Líbano. El líder de la organización, Firas Arab Housseini, de 38 años, nació en Líbano, pero ha residido en Barcelona desde los años 80, trasladado por sus padres cuando tenía solo seis meses.

La célula utilizaba una empresa de intermediación en el comercio de materiales de construcción como punto clave para los envíos, disponiendo de importantes sumas de dinero para adquirir las piezas necesarias para la fabricación de los drones kamikaze. Además de esta empresa, el grupo criminal operaba a través de otras dos firmas creadas en 2017 y 2015, lo que sugiere una posible actividad previa en el territorio nacional. Los investigadores observaron un aumento significativo en las transacciones económicas en 2022, más de un año antes del ataque de Hamás en Israel, que desencadenó la guerra actual en Gaza y el recrudecimiento de las hostilidades entre Hezbolá y el ejército israelí.

Hasta ahora, solo el líder Firas Arab Housseini ha sido enviado a prisión provisional, acusado de pertenencia a la organización terrorista Hezbolá.