El primer ministro de Francia, François Bayrou, anunció el miércoles la implementación de un dispositivo especial en todas las fronteras del país, similar al que se utiliza para controlar la inmigración ilegal procedente de Italia. Este anuncio señala un refuerzo en la vigilancia fronteriza que afectará directamente a la frontera con España.

Bayrou declaró que «la aplicación de la fuerza fronteriza se extenderá a todo el territorio francés» y subrayó la importancia de esta medida para mejorar la seguridad en las fronteras. Sin embargo, no proporcionó detalles específicos sobre cómo se aplicará esta medida en la frontera con España, ni si implicará controles sistemáticos o devoluciones inmediatas.

Anteriormente, el ex primer ministro Michel Barnier había anunciado una medida similar en otoño, pero su dimisión en diciembre tras una moción de censura dejó el plan en suspenso. Según documentos internos del Ministerio del Interior filtrados por el diario El País, las autoridades españolas han expresado su preocupación por un posible aumento de las devoluciones de inmigrantes en la frontera con Francia, especialmente en las regiones del País Vasco y Cataluña.

Desde hace casi una década, Francia ha implementado controles fronterizos en la frontera entre Menton y Ventimiglia con Italia. Las organizaciones no gubernamentales han denunciado en repetidas ocasiones que estos controles se basan en criterios raciales. Además, el Consejo de Estado francés condenó el año pasado las devoluciones colectivas en caliente realizadas por la Policía francesa.

Durante la pandemia de covid-19, Francia cerró temporalmente varios pasos fronterizos con España. El pasado otoño, se reanudaron los controles en tres puntos de la provincia de Gipuzkoa. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, indicó esta semana que Francia no ha solicitado una extensión de los controles en la conexión entre Irún y Hendaya más allá del 30 de abril.

Además de extender este dispositivo especial, conocido como «fuerza fronteriza», Bayrou expresó su intención de revisar todos los acuerdos migratorios con Argelia. Dio un plazo de «un mes o seis semanas» para que Argelia acepte el retorno de sus ciudadanos que Francia desea expulsar. En caso de no cooperación, Bayrou se mostró dispuesto a modificar el acuerdo de 1968, uno de los principales tratados entre ambos países tras la Guerra de Independencia de Argelia, que facilita la movilidad entre ambos estados.

El anuncio de Bayrou se produjo en medio de tensiones diplomáticas con Argelia. Esta semana, tras el atentado en Mulhouse, donde un yihadista argelino asesinó a un portugués de 69 años, Bayrou denunció que Francia intentó expulsar al terrorista en 14 ocasiones, pero Argelia lo rechazó en cada una de ellas. La crisis se agrava tras la decisión del presidente francés Emmanuel Macron de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, siguiendo los pasos de España y Estados Unidos, lo que ha generado un fuerte malestar en Argelia.