El pasado sábado, tras la finalización de un partido de fútbol juvenil en el campo de Sopuerta, se desató un altercado que involucró a los MENAs del centro de menores de Sopuerta y jugadores del club Peña Athletic de Santurtzi. Aunque no se reportaron heridos de gravedad ni se presentaron denuncias formales, las grabaciones difundidas en redes sociales evidencian la intensidad de la violencia desplegada.

El encuentro enfrentó a un equipo local con el club visitante. Un jugador del equipo anfitrión, acogido en el centro de menores, fue visitado por sus compañeros, otros MENAs, quienes fueron posteriormente expulsados del recinto deportivo. Estos MENAs esperaron en la entrada del vestuario, ubicado fuera del campo, hasta el término del partido, momento en el que se produjo el enfrentamiento con el equipo contrario.

Rechazo de los clubes a la violencia

Todos los jóvenes implicados tienen edades comprendidas entre los 16 y los 18 años. Las imágenes capturadas muestran a algunos de ellos blandiendo palos y lanzando sillas, aunque afortunadamente no se registraron impactos directos.

Tanto la dirección del club Peña Athletic como la del equipo local han condenado enérgicamente los actos de violencia, subrayando su compromiso con la seguridad y el respeto en el deporte juvenil. «Aunque nuestros jugadores se defendieron de una agresión y el campo no es el nuestro, evaluaremos la posibilidad de imponer sanciones», declaró la dirección del club visitante.

Antecedentes de incidentes en el centro de menores

Desde su apertura hace un año, el centro de menores de Sopuerta ha sido escenario de múltiples incidentes. Aunque los últimos meses habían transcurrido sin altercados, un informe del jefe de la Ertzaintza, Josu Bujanda, reveló que la policía había intervenido hasta en 31 ocasiones en un periodo de dos meses el año pasado, lo que equivale a una intervención cada dos días. Este informe fue presentado a solicitud del PP en el Parlamento de Vitoria. Las tensiones disminuyeron en mayo tras la implementación de medidas como el traslado de los MENAs más conflictivos o con problemas mentales a un recurso especializado.

La apertura del albergue en el Palacio de Quintana generó un fuerte rechazo entre los vecinos, quienes organizaron manifestaciones por temor a que su seguridad se viera comprometida.