La Policía Nacional descubrió a 20 mujeres de distintas nacionalidades en condiciones de explotación sexual en diez prostíbulos de Murcia. Estas mujeres se encontraban confinadas en los establecimientos, sin la posibilidad de salir sin supervisión y obligadas a estar disponibles las 24 horas del día, todos los días de la semana, para atender a los clientes.

Una meticulosa investigación llevó a los agentes a inspeccionar diez viviendas donde se llevaba a cabo la explotación. Durante estas inspecciones, se descubrió que las mujeres estaban forzadas a saldar deudas contraídas por su traslado a España, además de los costos de manutención. Los intereses impuestos eran tan elevados que prácticamente imposibilitaban la cancelación total de la deuda. Además, las víctimas estaban sujetas a un sistema punitivo que les imponía multas por incumplir las normas, lo que aumentaba aún más su deuda.

El aislamiento social, la falta de conocimiento del entorno y del idioma, así como su situación irregular en España, agravaban la explotación sexual y laboral de estas mujeres. Fueron captadas en sus países de origen y obligadas a ejercer la prostitución sin descanso, con una libertad de movimiento extremadamente limitada, sin poder abandonar el prostíbulo sin permiso y acompañamiento.

La investigación continúa abierta con el objetivo de esclarecer los hechos y desmantelar esta red de explotación. No se descartan nuevas inspecciones para asegurar la erradicación de estas actividades delictivas.