Marruecos está a punto de dar un paso significativo en su estrategia de defensa al adquirir sus primeros dos submarinos. Este movimiento es parte de un esfuerzo más amplio para modernizar su Marina Real y fortalecer su posición en la región, especialmente frente a su rival, Argelia, que ya cuenta con seis submarinos en su flota.
La adquisición de estos submarinos se enmarca en un contexto de tensiones regionales, particularmente en relación con el Sáhara Occidental, donde Marruecos ha adoptado una estrategia de desarrollo económico con el apoyo de aliados clave como Francia y Estados Unidos. Este enfoque contrasta con la postura de Argelia y el Frente Polisario, que mantienen una disputa territorial en la antigua colonia española.
En la carrera por obtener el contrato de los submarinos, dos empresas europeas destacan como principales contendientes: el grupo francés Naval Group y la alemana ThyssenKrupp Marine Systems. Fuentes especializadas sugieren que Naval Group podría tener una ligera ventaja en esta competencia.
Argelia, por su parte, ya posee cuatro submarinos del tipo 636, una versión modernizada de los rusos Kilo, y espera recibir dos más próximamente. Estos submarinos están equipados con misiles Kalibr, misiles de crucero subsónicos capaces de alcanzar hasta 2.400 kilómetros a una velocidad de Mach 3.
En la región, Mauritania no cuenta con submarinos, mientras que España tiene en servicio el «Galerna», un submarino de la clase Agosta. Además, España espera que el «Isaac Peral», el primero de los cuatro submarinos de la clase S-80 previstos, esté plenamente operativo en un futuro cercano.
La Marina Nacional francesa, aliada de Marruecos, dispone de diez submarinos de propulsión nuclear, de los cuales cuatro pueden lanzar misiles balísticos.