El 5 de julio de 2024, alrededor de las 9:30 horas, un hombre de nacionalidad marroquí dejó su vehículo incorrectamente estacionado en el aparcamiento de un agente de policía en Palma. El policía, que se encontraba fuera de servicio, había acudido al garaje para recibir a otros dos compañeros que venían de visita. Al llegar, le indicaron al individuo que su coche estaba mal aparcado. Durante la conversación, los agentes notaron su actitud nerviosa y percibieron un fuerte olor a hachís.
Al inspeccionar unas bolsas de rafia que el hombre llevaba consigo, los policías encontraron la droga. Posteriormente, procedieron a detenerlo por tráfico de estupefacientes y registraron el vehículo, donde hallaron cuatro paquetes con 300 gramos de cocaína. Al cachear al sospechoso, descubrieron que llevaba la llave de uno de los trasteros del aparcamiento. Al inspeccionar el trastero, encontraron 65 kilos adicionales de hachís. El individuo no residía en el edificio, pero había alquilado el trastero a una vecina.
Inicialmente, la Fiscalía solicitaba una condena de seis años de prisión para el acusado. Sin embargo, el abogado defensor, Gaspar Oliver, llegó a un acuerdo con el fiscal, reduciendo la petición a cuatro años y medio. El tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Palma consideró la agravante de reincidencia, dado que el encausado tenía antecedentes por el mismo delito.
El acusado se declaró culpable durante el juicio celebrado este viernes en la Audiencia Provincial y aceptó una multa de 1.5 millones de euros.