Desde principios de enero, en las costas de Baleares han sido localizados 15 cuerpos sin vida, principalmente en Mallorca y Formentera. La Delegación del Gobierno en Baleares, bajo supervisión judicial, continúa las investigaciones para identificar a las víctimas.
Entre los fallecidos, se han identificado al menos cuatro de origen subsahariano y tres de origen magrebí, incluyendo a tres mujeres. Las primeras hipótesis sugieren que estas personas podrían haber perecido en naufragios de embarcaciones precarias durante su intento de migración.
La Guardia Civil y la Policía Nacional han estado involucradas en la recuperación de estos cuerpos, en medio de informes desde Argelia sobre la desaparición de familiares que partieron en pateras hacia Baleares. En respuesta a estas alertas, la Guardia Civil ha realizado operaciones de búsqueda en el mar para localizar a posibles desaparecidos y esclarecer los detalles de estos trágicos eventos.
El delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, ha subrayado la gravedad de la situación migratoria en el Mediterráneo, destacando los riesgos que enfrentan quienes emprenden estos peligrosos viajes. «Estas muertes evidencian la severidad de la crisis migratoria en el Mediterráneo y el peligro al que se exponen quienes buscan un futuro mejor, impulsados por la desesperación», afirmó Rodríguez. También elogió el trabajo de los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad, que se esfuerzan en la recuperación de cuerpos y la identificación de las víctimas.
Rodríguez reconoció la labor de Salvamento Marítimo y la Guardia Civil en la localización de pateras y la prevención de más pérdidas humanas, así como el apoyo humanitario brindado por la Policía Nacional y Cruz Roja a los recién llegados. En casos donde el naufragio es inevitable, las autoridades se concentran en identificar a los fallecidos y notificar a sus familias, proporcionando respuestas a quienes aguardan noticias de sus seres queridos.